Aislamiento y Edad: “El aislamiento es una especie de prisión” (Irving Stone)

Aislamiento y Edad: “El aislamiento es una especie de prisión” (Irving Stone)

Estrategias para conectar con los demás y evitar el aislamiento.

En su esencia más íntima, ser humano significa que existimos en una estructura social donde interactuamos con otros.

En muchas ocasiones, abandonar la vida laboral supone perder los roles que nos brindaban seguridad, reconocimiento y pertenencia social y el riesgo de aislamiento es crítico cuando no nos implicamos en actividades que nos permitan mantenernos activos a nivel físico, intelectual y social.

Es importante entender los riesgos que conllevan el aislamiento y la inactividad social ya que la falta de compañía, no tener a nadie en quien encontrar apoyo emocional, puede provocar que, en lugar de afrontar los problemas que surgen, se interioricen sentimientos negativos que ponen en riesgo nuestra salud tanto psíquica (depresión) como física. Parece probada la relación entre el sentimiento crónico de soledad con el aumento de la presión sanguínea, (Universidad de Chicago, Psychology and Aging) o las enfermedades de corazón, entre otras.

Hay una gran diferencia en el índice de deterioro físico y mental a medida que las personas cumplen años y esta diferencia podría estar vinculada con el número de relaciones satisfactorias que se mantienen.

Hay algunas estrategias que ayudar a subir el estado de ánimo y alejan los sentimientos de soledad y aislamiento.

Cambiar la forma de pensar para disminuir el sentimiento de soledad: Según Hawkley, el sentimiento de soledad se caracteriza por el impulso motivador de conectarse con otros pero también por el miedo a la evaluación negativa, el rechazo y la decepción.

Reducir este sentimiento no sólo consiste en disponer de un mayor número de personas con las que interactuar. El modo más efectivo es aprender a romper el bucle de pensamientos negativos sobre la valía personal y sobre cómo nos perciben los demás. Se trata de cambiar la forma en que percibimos, pensamos y actuamos cuando nos relacionamos con los demás. Sentir que nuestra seguridad se ve amenazada al relacionarnos con otros es uno de los componentes más tóxicos de la soledad.




Empieza por entenderte a ti mismo: El primer paso es entender qué cosas contribuyen  a tu aislamiento. ¿Hay desencadenantes? ¿Te influye la sombra de aniversarios, etc? ¿Te sientes peor si el tiempo es malo? ¿Te sientes atrapado en tu casa? ¿Sientes ansiedad cuando intentas relacionarte con los demás? Nadie experimenta la soledad del mismo modo y es importante que entiendas el problema antes de buscar soluciones y aceptar que la felicidad duradera incluye días malos y buenos.

Sal y explora, incluso si tienes que hacerlo solo: Sal al mundo. Incluso ir al supermercado puede ayudarte a sentirte más conectado y evitar el aislamiento. Haz algo simple, pasea o coge el autobús y visita algún parque o lugar cercano. Tómate un café y mira a la gente pasar. Sea lo que sea, HAZ ALGO! La actividad física de cualquier tipo estimula tu mente y tu cuerpo a la producción de hormonas que te ayudarán a sentirte mejor. No es necesario que te apuntes a un gimnasio, pasea, monta en bici, aprende yoga o apúntate a clases de baile. Y no te estreses si no ves un cambio positivo inmediatamente. Los cambios pequeños suman en el tiempo.

Céntrate en ser la mejor versión de ti mismo: No tengas miedo a cumplir años, ten miedo a aburrirte. Muy a menudo, la falta de dirección en nuestras vidas es la causa de nuestro aislamiento y de nuestro sentimiento de soledad. Así que tu soledad podría ser la oportunidad de hacer algo que realmente deseas en lugar de una limitación. Haz algo que suponga un reto para ti y piensa que cuando tu estás convencido de que eres interesante, los demás también lo creen.



Desarrolla un círculo social activo. Actividades  como el voluntariado en una organización local, el mentoring o los trabajos a tiempo parcial  nos permiten elevar nuestra autoestima y a dotar de sentido a nuestra vida. Unirte a un club de lectura, jardinería o senderismo te permite hacer nuevos amigos.

Navega en Internet: Cada vez hay más sitios diseñados para cultivar relaciones de amistad e incluso de “algo más” en internet. Chatear con gente online puede ser divertido y es una buena manera de evitar el aislamiento y permanecer conectado con personas con las que compartes intereses. Cada vez hay más senior que se divierten con juegos online y se apuntan a clases y seminarios para seguir aprendiendo y mantenerse ocupados. Cuando tienes familiares o amigos que viven lejos, los email y las fotos o chat vía webcam aumentan el sentimiento de conexión que es necesario para mantener una actitud saludable en tu vida.

Cuida tu dieta y practica deporte: Trata de que tu dieta sea rica en pescado, verdura, fruta y productos integrales y evita excederte en el consumo de grasa y azúcar para obtener la energía que te permita hacer ejercicio y mantener tu mente despejada. Ten presente que hacer de 20 a 30 minutos de ejercicio aeróbico al día puede tener el mismo efecto que tomar antidepresivos.

Invierte en relaciones “amorosas”: Ya sea comprándote un animal de compañía, una responsabilidad que ayuda a sentirse necesario y aminora los sentimientos de soledad o teniendo el coraje de volver a enamorarte, ya que tener a alguien especial eleva la felicidad y produce un gran sentimiento de bienestar. Es muy difícil encontrar personas que se sientan solas en una relación sana de pareja La buena compañía, ya sea de amigos, pareja o una mascota, proporciona sentimientos de valor personal y nos hace sentirnos más seguros y felices.

Evitar el aislamiento en un entorno que no favorece las interacciones es un reto personal. Es necesario que entendamos la importancia de esforzarse y luchar contra la inercia que nos lleva a no salir de nuestra zona de confort provocando un estrechamiento cada vez mayor de nuestras relaciones.


¿No crees que al ir cumpliendo años nos volvemos, en muchas ocasiones, extremadamente selectivos aumentando con nuestras exigencias el riesgo de aislamiento?

¿No te parece que, tal y como afirmaba John Verdon, “una vida aislada es una vida malgastada”?

El miedo a la edad

El miedo a la edad

La edad trae inteligencia, experiencia, sabiduría y belleza. Entonces, ¿por qué nos da miedo?

España, reflejo de lo que ocurre en occidente, no es país para mayores. Desgraciadamente, esconder la cabeza y no enfrentarse al hecho de que los años pasan no va a funcionar siempre.

La incertidumbre sobre nuestras pensiones, las pocas opciones que, en todas las áreas, hoy tienen nuestros mayores y el escasísimo número de modelos a seguir después de una determinada edad nos hacen merecedores del perdón por creer que vivimos en un mundo donde nadie envejece.

El paso de los años trae consigo un manto de invisibilidad. Dejamos sentarse a un octogenario en el autobús o le colamos en la cola del supermercado pero ¿con qué frecuencia mantenemos una conversación con alguien con quien no estemos relacionados, que no pertenezca a nuestra familia? Y la triste realidad es que, en la mayoría de las ocasiones, nos movemos entre infantilizarles, comunicándonos con ellos como si fueran niños, o ignorarles. Pena en lugar de respeto.

Las estadísticas muestran que casi un tercio de las personas que tienen menos de 25 años no tiene ningún contacto con personas mayores de 65, aumentando con ello el abismo entre generaciones.


Pero, ¿de dónde viene esta extraordinaria aversión a la edad?

El problema es que a la mayoría de nosotros nos resulta imposible relacionarnos con estos hechos, incapaces de enfrentarnos a la realidad de que cada día estamos más cerca de nuestra propia vejez. No queremos pensar que lo que vemos en los demás será lo que, en algún momento, nos ocurra a nosotros mismos.

Podría ser que no estamos forzados a enfrentarnos a nuestro propio proceso porque las personas de más edad han desaparecido de nuestras vidas, hábilmente ignoradas por los medios de comunicación, inmersos en una cultura esclavizada por la juventud y por multitud de estereotipos. Aunque los Baby Boomers somos la gran mayoría, nadie lo diría viendo la escasa representación de individuos, especialmente mujeres, que se encuentran en la segunda mitad de la vida.

El bombardeo de anuncios con imágenes de adolescentes ingenuos vendiéndonos de todo, desde bebidas a desodorante, tiene inevitablemente un efecto en nuestra psique. A medida que vamos cumpliendo años, la inexorable marca del tiempo, nuestras arrugas y el gris de nuestro pelo, nos recuerda que vamos perdiendo poder.

La sociedad nos ha enseñado a no ver la sabiduría y la experiencia sino la debilidad y la fealdad. Por ello, cuando nos enfrentamos a la inevitable realidad de la edad en el espejo, no reaccionamos bien. Y la consecuencia es que “Oh, no aparentas la edad que tienes” se convierte en el mayor halago y de ahí el aumento de personas que se someten a todo tipo de cirugías para parecer más jóvenes. La edad se trata como una enfermedad que ha de ser erradicada. Nuestra aversión a la edad es tan intrínseca que parece que estamos programados para que la edad sea la primera característica con la que definimos a las personas.


Desde luego, la edad nos recuerda el inevitable hecho de la muerte, tanto la nuestra como la de las personas a las que más amamos. Tenemos miedo a ser débiles y dependientes, a la enfermedad, a perder la cabeza o la movilidad y un enorme terror a convertirnos en una carga para nuestra familia y amigos.

La ironía es que parece que los estudios demuestran que aquellos que tienen una imagen positiva de la edad son realmente los que mantienen una mejor salud física y psíquica más tiempo.  Es importante recordar que estamos hechos para envejecer y la belleza de vivir nos acompaña al atravesar cada período del proceso.


¿No crees que nuestra aversión a cumplir años es producto de nuestra sociedad y está condicionada por la ausencia de ejemplos y representación que, a partir de una determinada edad, tenemos en los medios de comunicación?

¿No crees que tenemos miedo al paso del tiempo en nuestras vidas porque nos condiciona nuestra propia percepción y nuestra inacción ante los problemas de las personas de más edad?

6 Ejemplos de cosas que ganamos con la edad

6 Ejemplos de cosas que ganamos con la edad

Algunas de las cosas que, con mayor o menor trascendencia, ganamos con la edad.

Agobia bastante escuchar una y otra vez el efecto negativo que la edad tiene sobre nuestro cuerpo. Es verdad que perdemos pelo y que, desde que cumplimos 40 años, menguamos de media unos 1,27cm cada década (Harvard Medical School). Pero no todo es malo y hay cosas que ganamos con la edad.

Aunque es evidente que se va haciendo más difícil endurecer algunas partes de nuestro cuerpo, lograrlo no es imposible. Y hay ocasiones en las que nuestros cuerpos se vuelven más fuertes y mucha gente muestra incluso una mayor resistencia. El cuerpo parece encontrarse en su mejor momento alrededor de los 35 años pero también es verdad que, después de nuestro 35 cumpleaños, no se produce un deterioro significativo relacionado con los años durante décadas.

Pero más allá de la resistencia y forma física, hay 6 maneras en las que nos hacemos más fuertes y ganamos con la edad:

  • MENOR “MANTENIMIENTO”

Si, perdemos pelo pero lo que ganamos con la edad es que se reduce la producción de grasa así que no tenemos que lavarlo con tanta frecuencia. Además, muchas mujeres perciben que su piel se vuelve más limpia y nítida como resultado de la estabilización del nivel de hormonas. Después de los 50, la secreción de grasa se reduce también en los hombres.




  • MENOS CATARROS

Cuando las personas alcanzamos la mitad de la vida, nos hemos hecho inmunes a una gran cantidad de las infecciones. Lo que ganamos con la edad es tener menos posibilidades de pasar los inviernos acatarrados ya que es menos probable que enfermemos. La American Lung Association dice que los adultos contraen catarros entre 2 y 3 veces al año mientras que los niños lo hacen entre 6 y 8 veces. Aunque en el caso de la gripe y debido a las mutaciones del virus,  conviene hablar con el médico sobre la conveniencia de vacunarse.





  • DIENTES MENOS SENSIBLES

Los dientes son más sensibles entre los 25 y los 30 años. Con la edad, la capa entre el esmalte y los dientes contiene más dentina y eso significa mayor aislamiento y menor dolor y sensibilidad.  También ganamos con la edad una ventaja añadida: Facturas menos dolorosas.

  • MAYOR SATISFACCIÓN SEXUAL

Un estudio llevado a cabo en 2012 demostró que la satisfacción de las mujeres aumenta con la edad, incluso a pesar del declive del deseo sexual. Los resultados coincidieron con otro estudio que puso de manifiesto que la mayoría de mujeres de más de 50 años estaba entre moderadamente y muy satisfecha con su vida sexual. En términos generales, los expertos afirman que en la segunda mitad de nuestra vida ya hemos aprendido como hacer felices a nuestros compañeros y la realidad es que las personas estamos más abiertas a comunicar nuestros deseos a medida que pasa el tiempo.






  • MENOR NIVEL DE ESTRÉS

Mucha gente afirma estar más contenta y menos estresada en la segunda mitad de su vida. Una gran encuesta realizada en 2010 demostró que las emociones negativas como el estrés y la rabia se suavizan y afectan mucho menos a las personas mayores de 50 años. El autor de este estudio (Arthur A. Stone) dijo que esto podría deberse a los cambios en el entorno, a los cambios psicológicos que nos llevan a ver el mundo de otra manera, o incluso a los cambios biológicos –como la química del cerebro o cambio endocrinos.  En cualquier caso, y es algo que ganamos con la edad,  hay razones médicas que mantienen nuestros niveles de estrés más bajos a medida que pasan los años.

  • MEJORA EN LA TOMA DE DECISIONES

Aunque a menudo nos pintan como personas despistadas y olvidadizas desde que empezamos a vivir la segunda mitad de nuestra vida, muchas investigaciones dejan cada día más claro que las habilidades cognitivas se mejoran con los años. La mente nunca deja de crecer. Y parece que en la Segunda Edad somos mucho mejores en la toma de decisiones financieras ya que nuestras habilidades para razonar se han vuelto “afiladas”. Ganamos con la edad el ser más capaces de “ver el dibujo entero” en lugar de perdernos en los detalles.


¿No es verdad que, a pesar de todo lo que a veces nos predisponen en contra de ir cumpliendo años, de alguna manera una buena parte de nosotros se siente muchísimo mejor que antes?

¿No crees que estas 6 cosas son sólo un pequeño ejemplo de la gran cantidad de asuntos en los que mejoramos con la edad?

Identificar nuestra pasión en la segunda mitad de la vida

Identificar nuestra pasión en la segunda mitad de la vida

A veces lo mejor empieza en el medio.

¿Qué es lo que nos evita echarnos años encima a toda velocidad  en la segunda mitad de la vida?. ¿Qué nos proteje e impide que enfermemos de forma innecesaria?. ¿Qué es aquello que nos mantiene alejados de la amargura, dependencia, miedo, resentimiento, sarcasmo y soledad?: “LA PASIÓN”.

Y tú, ¿tienes una pasión?.  Si no la tienes, ¿cómo puedes identificar este deseo que todo lo consume y que según algunas importantes autoridades es la causa del aumento y progreso de la vitalidad en la segunda mitad de la vida?

A continuación puedes encontrar algunas reflexiones que podrían ayudarte:

EL TEST DEL PLACER

Conocido por algunos como el “TEST DEL TIEMPO VUELA”. ¿Realizas alguna actividad que te haga perder la noción del tiempo?  ¿Qué es eso que estás haciendo cuando en ocasiones miras el reloj y no puedes creer el tiempo que ha transcurrido sin que te dieras cuenta?  Algunos autores contestan: “La pasión es lo que te permite perderte en algo”.

¿Qué es lo que te da tanto placer que te distrae de todo lo demás?

Para algunas personas esta pregunta es muy difícil de responder. En muchas ocasiones hemos invertido la primera mitad de nuestra vida intentado sencillamente responder a las expectativas de los demás – padres, espos@, hijos o jefes-. La realidad es que ellos no tienen ni la menor idea de qué es lo que realmente nos produce placer.

Así que reflexiona y experimenta; ¿Cuáles eran los sueños y anhelos de tu juventud?  ¿Qué es eso que siempre has querido pero que siempre has tenido miedo de intentar? Y, ¿qué es lo que te frena?

EL TEST DE LA TRASCENDENCIA

Algunas personas piensan que la pasión de la segunda edad se encuentra en la realización de una actividad física, como montar en bicicleta, aprender a tocar un instrumento,  tirarse en paracaídas o escalar. Pero una verdadera pasión es más que eso: Trasciende nuestras actividades.

Lo que debemos preguntarnos es: ¿Por qué me tiro en paracaídas o quiero aprender a tocar un instrumento? Ahí es donde se encuentra nuestra verdadera pasión. Si eres capaz de responder a esta pregunta, serás capaz de identificarla y podrás ir tras ella, incluso si has perdido habilidad o has dejado pasar oportunidades para realizarla.

Una verdadera pasión debe trascender el mero placer personal. También ha de hacer algo por los demás. Debe hacer del mundo un sitio mejor.

María, escaladora y una excelente amiga suele comentar: “Adoro subir montañas, el campo y los paseos. El riesgo y la emoción cuando lo hago me produce un enorme placer pero, tras pensarlo durante algún tiempo me he dado cuenta de que no lo hago sólo por mi. Posiblemente la razón es que siempre he tenido que enfrentarme a la desilusión y he tenido que salvar numerosos obstáculos para alcanzar las metas que me proponía a lo largo de toda mi vida, creo que mi verdadera pasión es llevar esperanza a la gente, especialmente a aquellos que se sienten más desanimados y hacerles darse cuenta de las inmensas posibilidades que existen tras un poco de riesgo”.

Un músico podría tener la pasión de traer belleza y alegría al mundo, un escritor podría desear inspirar a otros, un ciclista podría amar la camaradería de los amigos que se hacen en estas rutas.

EL TEST DEL SIGNIFICADO.

Ross Goldstein dice que la pasión de la segunda mitad de la vida nos aportar energía y nos motiva. “Es la fuerza que nos impulsa y nos guía y alrededor de la que organizamos nuestras vidas”.

Este es probablemente el aspecto más práctico y útil de nuestra pasión. Identificar nuestra pasión en la Segunda Edad nos ayuda a tomar grandes decisiones y a encararlas.

¿Qué carrera deberíamos perseguir en la segunda mitad de nuestra vida? ¿Qué haremos con nuestro tiempo libre? ¿Dónde viviremos?

Todas estas preguntas se responden mucho mejor si buscamos las respuestas a la luz de nuestra pasión. ¿Qué carrera nos permite y hace más fácil seguir los deseos de nuestro corazón?, ¿cuál es el tipo de ocio que alimenta nuestro “fuego”?, ¿qué lugar es el que me facilita más la realización de mi sueño?.

Por todo ello, ¿tienes una pasión en la vida? Si no estás seguro, tómate tu tiempo y empieza a identificarla. Entonces, persíguela con todo tu corazón y experimenta la fortaleza de la Segunda Edad, una fortaleza desconocida en la juventud.

 


¿Conoces algún camino alternativo que te permita reconocer una verdadera pasión?

¿No crees que la realización de tu “pasión” se vuelve una de las prioridades en la Segunda Edad?

El novio de mi hija: El “error” de encariñarse

El novio de mi hija: El “error” de encariñarse

Del novio al yerno.

Mi hija de 20 años ha roto recientemente con su novio. Empezaron a salir hace algún tiempo y después de haberle echado de menos, el otro día volví a verle y definitivamente pensé: “Me gustó su compañía”.

Tengo una amiga que dice que hasta que no le pongan el anillo en el dedo, no debería apegarme mucho a los chicos que salen con mis hijas. También lo he oído de otras personas y aunque puede que sea un buen consejo es mucho más fácil decirlo que hacerlo, al menos para mí.

el novio de mi hija

Quizás es porque en casa sólo somos mujeres pero me encanta cuando mis hijas traen a casa a sus amigos. Toda la atmósfera cambia, puedo tener conversaciones distintas sobre temas en los que ellas no están interesadas y puedo enterarme de cosas de las que posiblemente  no me enteraría.

Cuando mi primera hija empezó a salir con un chico, me dijo: “Mamá, es mi novio y quiero que pueda venir a casa y conocerte, te va a encantar”.

La realidad es que cuando el “novio” de mi hija está cerca, puedo ver un lado de distinto del que normalmente veo de ella. Lo de “jóvenes enamorados” es realmente tierno y es bueno saber que puede ser considerada, tonta y cariñosa, una versión muy diferente de la versión con la que habitualmente convivo.  He tenido suerte porque me gusta el chico que ha elegido mi hija (al menos hasta ahora). Ha sido educado, amable, cuidadoso, familiar y puro. Un joven con un carácter excelente y estoy feliz de ver que mi hija tiene tan buen gusto.

el novio de mi hija

También agradezco ver que el novio de mi hija ha estado dispuesto a pasar tiempo con nosotras. Y los dos han sido extraordinariamente buenos incluyendo a mi hija más joven cuando han hecho planes como salir a cenar o ir al cine, y han estado pendientes de ella,  de sus preocupaciones, sus estudios o de las personas que la rodean.

El novio de mi hija ha estado presente en comidas familiares, celebraciones, visitas al hospital, etc. Me ha felicitado en mi cumpleaños y me ha dado su apoyo cuando ha visto que alguna situación me ahogaba.

Así que… ¿cómo demonios no voy a sentir apego? ¿Cómo consiguen otras personas no apegarse? ¿Cómo se distancian de ese “ser terrible” que se convierte (quizás sólo de manera temporal) en parte de la familia? ¿Hay algún manual o guía que te ayude a no encariñarte y que yo aún no conozco? ¿Realmente tengo que esperar a que mi hija se comprometa o se case antes de encariñarme? ¿Y qué pasa si se casan y luego se divorcian?  En el fondo… ¿no es todo un momento en el tiempo?



el novio de mi hija

Después de que mi hija y su novio rompieran,  aunque las razones eran  previsibles y quedaron como buenos amigos, me encontré echándole muchísimo de menos. Sé que no puedo culpar a nadie ya que he roto la regla nº1: “NO ENCARIÑARSE”. Para hacerlo aún peor, me gustaría decir que he aprendido la lección pero puedo ver cómo podría pasarme otra vez con absoluta claridad. No soy buena manteniendo  a distancia a la gente que me gusta.

Otro amigo mío me dice que “soy como soy” y puede que lleve razón. En el fondo lo que más me importa es que mis hijas quieran que conozca a los chicos con los que están saliendo y que se sientan cómodas trayéndolos a casa. Y si el precio que tengo que pagar es encariñarme, y echarles de menos si llegan a romper en algún momento, estoy encantada y muy muy muy dispuesta a pagarlo.


¿Has sentido rechazo en lugar de apego por algún novio/a de tu hijo/a?

¿No es verdad que estos sentimientos también se dan con sus amigos/as?

Reinventarse, segunda oportunidad

Reinventarse, segunda oportunidad

Reinventarse en la segunda mitad de la vida no es una moda, es una revolución.

Los senior de hoy están mostrando el camino a las siguientes generaciones.

Reinventarse es darse otra oportunidad y es el camino que elegimos muchos senior cuando en la Segunda Mitad de nuestra vida decidimos “echar el resto” con la intención de llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos y acercarnos un poquito más a lo que pensamos podría convertirnos en personas felices y satisfechas.

Nosotros, pertenecientes a la dura generación del Baby Boom, nos hemos enfrentado a muchos convencionalismos y nos hemos arriesgado a “pensar en grande” a lo largo de nuestra vida.  Ahora, en lugar de hundirnos en lo que se conoce como la crisis de la mediana edad, estamos canalizando nuestros anhelos, insatisfacciones y profundas inquietudes en una poderosa llamada a la acción. Y esto se conoce como reinventarse.

Cuando una persona en la mitad de su vida trata de reinventarse porque ambiciona  un nuevo futuro laboral  o personal,  entra a formar parte de un movimiento de masas que rehúsa quedarse quieto y está muy lejos de aceptar la inmovilidad.

Es habitual sufrir importantes cambios emocionales, subidas y bajadas sin precedentes mientras tratamos de reinventarnos y aprendemos a vernos de una nueva manera. Una vez pasado el momento, suele crecer nuestra admiración por nosotros mismos  y por las personas que también han pasado por el proceso de reinventarse, y nos han allanado el camino de alguna manera.

Cada vez que tratamos de entender y conocer mejor los motivos y fortalezas de las personas que logran reinventarse con éxito en la segunda mitad de su vida,  parece que ingenuidad y coraje están presentes en casi todos los casos. Con su actitud, no sólo están cambiando sus propias vidas sino el concepto de la edad y de los senior.

Reinventarse es un proceso en el que nos pueden ayudar 10 importantes reflexiones:

1. El tamaño no importa.

El proceso de reinventarse es más grande de lo que puede parecer. Esto ocurre porque lo que realmente nos afecta no es lo trascendentales que le parecen nuestros cambios al  resto del mundo, sino como los vivimos nosotros. Lo que muchas de las personas que nos rodean perciben como un pequeño movimiento, nosotros lo percibimos como un gran terremoto. Sólo cuando empezamos a hablar con quienes están sufriendo o han sufrido importantes cambios de vida, nos damos cuenta de que nuestros miedos  y preocupaciones son iguales para todos, y que son totalmente legítimos porque son reales para nosotros mismos.

La consecuencia de que a nuestro entorno le parezca pequeño este momento de transformación, que a nivel personal  se siente como un gran fenómeno, es que con frecuencia no obtenemos la afirmación que necesitamos y confiábamos obtener de los demás. Te felicitarán después de hacer un ingenioso e inteligente cambio personal o profesional , pero eso será todo. Reinventarse es un trabajo personal.


Cuando trates de reinventarte, sean cuales sean las dimensiones del cambio, considera que estás representando tu sueño, te estás convirtiendo en tu propio ejemplo y no necesitas el aplauso del mundo. Céntrate en eso cuando te paralice el miedo y sencillamente se irá.


 2. Aprende el poder que tiene “dejar ir”.

Reinventarse siempre va unido a “dejar ir” y una excelente metáfora que nos ayuda a entender el enorme poder de “dejar ir“ es la escalada. Escalar requiere un movimiento dinámico en el que el modo de salvarte es soltar (y rendirte) el punto de apoyo que tienes bajo los pies para alcanzar el siguiente con las manos. Los principiantes pierden la seguridad antes de saber si serán capaces de alcanzar la siguiente presa pero una vez que logran moverse, no dudan. Se fían de sí mismos.

El movimiento dinámico es precisamente lo que hace que muchos de nosotros evitemos los cambios en nuestra vida. Ponemos la atención en la presa que está bajo nuestros pies en lugar de concentrarnos en la que está esperándonos un poco más arriba. Nos concentramos en las cosas que tenemos que dejar en lugar de imaginar las satisfacciones y placeres por llegar. Y ocurren cosas increíbles cuando nos abrimos a un futuro desconocido, a la enorme magia de reinventarse.

De acuerdo, podrías pensar que el problema es que en la vida no hay una cuerda de seguridad como la que protege a los escaladores. La realidad es que la línea de seguridad suele estar ahí pero no la vemos y que su fuerza proviene de la suma de muchos filamentos. Tenemos ventajas reales (tales como los ahorros que hemos acumulado, los diplomas y credenciales que hemos obtenido, el network de colegas influyentes que hemos amasado a través de los años, etc.) así como reservas intelectuales y emocionales (como el juicio y razonamiento que hemos desarrollado o el equilibrio y madurez emocional que hemos alcanzado) que nos permiten reinventarnos y hemos de confiar en ellas.


Cuando las cosas se pongan feas, imagina la facilidad con la que los chimpancés se mueven a través de los árboles. Mientras mueven un brazo, sueltan el otro. Saben que serán capaces de agarrar la rama.  Y en el fondo de tu corazón, sabes que tu también puedes.


 3. Admite el miedo, invierte en tí mismo y prepárate: ¡Quítate la máscara!

Con 2 años montamos un escándalo en el supermercado. Con 13 damos un portazo y nos encerramos en nuestra habitación. Con 40, la gran mayoría hemos aprendido a sufrir discretamente. Estamos tan acostumbrados a suavizar los estallidos de la gente que nos rodea que nos convertimos en expertos de la negación cuando llega el momento de afrontar nuestras propias incertidumbres, miedos y dudas. Nuestra cultura llama a esto madurez pero en realidad es hipocresía. Una vez que descubres el juego y admites los miedos y frustraciones que son endémicos e inherentes a la vida, te darás cuenta de algo milagroso: No estás solo. Otras personas que se han reinventado te confiarán las dificultades a las que se enfrentaron.  Entonces es cuando compartes agonías y remedios y reinventarse empieza a ser divertido.

Sigue adelante: Admite tus miedos secretos, esos que estallan en tus horas bajas. Te asegurarás un día más brillante.


 4. Invierte en lo que cuenta.



A veces leemos estadísticas sobre herencias, dinero que muchas de las personas de nuestro alrededor reciben en la segunda mitad de la vida. Algunos invierten este dinero en sí mismos, usándolo como semilla para comenzar un negocio o en formación que les reporte un título. Una mujer aprendió a bucear y a desarrollar mapas de cuevas bajo el agua, en la actualidad tiene su propio negocio.

No temas en invertir en tu felicidad. Es una obligación hacer que nuestros antecesores se sientan orgullosos así que invierte en las cosas que cuentan para ti. Te has ganado el derecho y tienes la obligación de ser feliz y reinventarse consiste esencialmente en eso, en acercarse otro pasito en esa dirección.


 5. No te preocupes de lo que la gente piense.

Es una afirmación común que en la mitad de la vida estamos suficientemente seguros de nosotros mismos, convencidos de nuestros juicios y tan cómodos en nuestra propia piel que ya no nos preocupa lo que piensen los demás. Puede, pero seguimos haciendo dieta con la intención de mantenernos en el estándar de delgadez de algunas estrellas de Hollywood, o tratando de aparentar los años que no tenemos o sintiéndonos muy mal si pensamos que no vamos perfectamente vestidos (para muchas personas como si fueran a asistir a una conferencia), etc.

Esta preocupación suele afectar no sólo nuestro aspecto externo, también interviene en nuestra actitud interna. Es bueno reflexionar sobre las maneras en las que, sin ser conscientes,  nos encontramos actuando bajo la dirección de los demás, es decir, dirigidos en nuestros pensamientos y acciones por normas externas en lugar de por nuestra propia escala de valores.  Lo que en ocasiones impide cambiar, reinventarse y actuar en consecuencia con nosotros mismos en la preocupación por la reacción de los demás, la opinión de nuestra familia o el miedo a perder amigos. La realidad es que cuando decidimos reinventarnos y ser verdaderamente nosotros mismos, solemos encontrar amigos más profundos y ganamos una seguridad sin límites.

Existen personas cuyos cambios son realmente valientes (como aquellos que deciden cambiar de sexo en la segunda mitad de su vida) así que con toda seguridad se puede encontrar la fortaleza interior que nos permita sacudirnos las críticas.  Y si en algún momento nos visitan los ”demonios”,  recuérdate una pregunta esencial: ¿De la vida de quién estamos hablando?


 6. ¡Practica, practica y practica!

No solemos pensar en que los pasitos cortos nos preparan para el gran paso. Nos imaginamos que la reinvención es salto enorme, que estamos al filo de un inmenso abismo y hay que decidir si saltar o no. La realidad es que el cambio puede producirse de una manera calmada. Haz algo que te parezca un poco difícil, algo que te asuste, y entonces estarás mejor equipado para intentar otra cosa que te resulte intimidante.


Hay maneras de partir una reinvención en trozos que puedas “digerir” mejor. Si lo que quieres es volver a estudiar, empieza con algún curso. Si quieres empezar un negocio, intenta pedir una excedencia o trata de empezar fuera de tu horario laboral en lugar de dejar tu trabajo. Si quieres escalar el Everest, empieza por escalar rocas.


 7. ¡Confía en la incertidumbre y apasiónate! Dios está en los detalles.

La mayoría de las grandes aventuras llegan con la incertidumbre.  ¿Sabía Cristóbal Colón que iba a descubrir América? Lo que distingue una aventura es no conocer el resultado, confiando en el fluir de los hechos.

Muchos de nosotros somos planificadores obsesivos, pero la sabiduría de no controlar de forma excesiva un cambio de vida nos abre puertas. Para reinventarse lo esencial es tener clara la meta y no tener claro el camino exacto nos da acceso a todas las posibilidades, manteniéndonos a flote gracias a la firme creencia de que tenemos lo que se necesita para llegar y alcanzar nuestro objetivo.


Muchas historias del cine o la vida real demuestra que las personas que menos éxito han tenido al reinventarse han sido aquellos que planificaron cada pasa hasta en el último detalle y por ello se cerraron a nuevos métodos y nuevas ideas.

Planificar es importante. Necesitamos el lienzo correcto para hacer el dibujo de nuestra nueva vida. Si el lienzo mide 50 cm. jamás podremos pintar un cuadro de 1m. Pero no necesitamos preocuparnos por el hecho de no saber cúal será el dibujo o color que aparecerá en cada centímetro del lienzo antes de coger el pincel. Somos inteligentes así que confiemos en nosotros mismos, las respuestas irán llegando y sabremos cómo hacerlo con cada paso que demos.


 8. Reinventarse deja una huella profunda y rápida.

Encuentra una pasión y síguela. Se llama hobby. Tanto si es la cría de conejos como si te gusta fabricar par, redecorar muebles o hacer senderismo cada fin de semana, nos redefinimos en nuestros propios ojos. Ya no eres esa persona con un matrimonio regular o un trabajo aburrido, tienes una misión. Y no tiene que vencer ni a tu matrimonio ni a tu carrera, no hay ninguna guerra. Puedes aprender a montar en moto a los 47 o empezar a reparar muebles y ser capaz de vivir de ello a los 53. Reinventarse es escuchar a nuestro interior y dejar que que nos dirija.


Incluso cuando nos da la impresión de que un gran cambio no parece estar escrito en nuestro destino,  debemos saber que, aún así, podemos brillar y ponerle alegría al asunto. Un hobby bien elegido tiene un retorno emocional potencialmente enorme.


 9. Los single no son los únicos héroes.

Siempre que escuchamos la historia de un single que realiza un enorme cambio –cambia de ciudad, comienza un nuevo negocio, etc- es como si esperásemos oir el aplauso de todas las personas que le rodean.

Ser single supone una dificultad añadida ya que andas en la cuerda floja sin la protección que supone una pareja a través de cosas como el apoyo emocional o los ingresos adicionales.

Es duro reinventarse cuando estás solo pero es también extremadamente difícil hacerlo cuando estás casado  y vas contra corriente. En ocasiones, poner en marcha un cambio importante (con implicaciones como cambiar tu lugar de residencia) obliga a las parejas a llegar a acuerdos y a forjar un nuevo tipo de relación y vida en común – y por separado.


 10. Reinventarse no es una moda, es una revolución.

La realidad pone de manifiesto que reinventarse y fabricarse una nueva vida no es en absoluto infrecuente. Hay miles de personas que pasan por ese proceso y hay cientos de historias vividas en primera o en segunda persona.

Reinventarse es un movimiento generacional que se hace eco de la gran revolución social (explosión y cambios demográficos producidos por el baby boom) del siglo XX.  La realidad es que estamos mostrando el camino a las nuevas generaciones, negándonos a rendirnos a vivir una segunda mitad de la vida mansa, tranquila y sometidamente.

Y muy importante, no existe un gen con el que venimos al mundo y nos permite reinventarnos.  Todo el mundo tiene oportunidades para reinventarse. Todo el mundo puede hacerlo y no hace falta ser especial. Sólo intenta entender un poco más a qué te enfrentas y leer las lecciones , de la uno a la 10.


¿La palabra reinventarse te transmite un único cambio en la vida o  piensas que, por el contrario, es un proceso permanente?

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