10 claves que te ayudarán a construir tu propio Plan de Crisis (http://goo.gl/5KmMXT)

Cumplir años con dignidad e independencia es la habilidad de vivir la vida al máximo en el lugar que llamamos hogar independientemente de la edad, enfermedad o incapacidad. Mientras que a todos nos gusta imaginarnos que envejeceremos sanos, la realidad es que un altísimo porcentaje de personas necesitará ayuda en actividades diarias en algún momento de la vida, lo que puede hacer cambiar importantes aspectos  -desde cómo hasta dónde vivimos- y, además,  puede ser muy caro.

Desgraciadamente, nunca sabes cuando tú o alguien a quien amas podría necesitar ayuda diaria en temas tan sencillos como comprar fruta, transporte o constante compañía. Tener un Plan de Crisis puede ahorrarnos decisiones precipitadas y no acertadas  y simplifica la situación.

El objetivo del Plan de Crisis es que preserve tus elecciones, dignidad e independencia incluso cuando necesites a alguien que te ayude a hacerlo. Una vez hecho, el siguiente paso es comenzar a hablar con gente de tu alrededor – familia y amigos, médicos que te tratan, expertos legales, y otros- sobre lo que quieres y lo que es importante para ti en el caso de que lleguen los problemas y, por supuesto, comunicarles que dispones de un Plan de Crisis que te gustaría que se pusiese en práctica si fuese necesario.



A continuación exponemos 10 puntos que son clave para elaborar tu Plan de Crisis, y un documento de apoyo (descargar abajo) con cuestiones relativas a estas claves. Este documento te facilitará la organización y comunicación del Plan de Crisis cuya importancia va incrementándose a medida que vamos cumpliendo años.

PLAN DE CRISIS

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 DOCUMENTO DE APOYODESCARGAR
  1. Valores personales:

    Considera las actividades que tienen más significado para tí, aquellas que consideras más importantes en tu vida y que definen quien eres, cosas como pasar tiempo con tus seres queridos o la práctica de tus hobbies favoritos. Piensa en tus preferencias personales y culturales, tales como la comida que comes o tu religión o creencias espirituales.

  1. Herencia ética:

    Piensa en cómo te gustaría ser recordado en los próximos años. Considera las lecciones de tu vida, valores, esperanzas, y deseos para el futuro y hazlos llegar a las personas a las que quieres. Aunque no es un documento legal, la herencia ética puede ayudarte a poner tu vida en perspectiva y a compartir tus expectativas y tus sueños sobre cómo te gustaría que fuera el futuro.

  1. Dónde te gustaría vivir

    Considera si tu actual hogar será el mejor sitio para ti a medida que pase el tiempo. Es importante pensar en cosas tan sencillas como el hecho de que si vives en una casa de dos plantas, podría ser vital disponer de un baño y un dormitorio en la planta baja, o pensar en el riesgo de la falta de luz, o en las puertas estrechas que dificultan el desplazamiento. Piensa, también, si tendrás la opción de vivir con otros miembros de tu familia o amigos si en algún momento necesitas compañía.




  1. Contactos clave

    Estos contactos incluyen miembros de la familia y amigos, médicos, agentes de seguros, planificadores financieros, contables y abogados que deberían ser notificados en caso de que necesites ayuda. Busca un lugar seguro en el que guardar los documentos importantes asociados a estos individuos y dile a una persona de tu confianza dónde encontrarlos. También es una buena idea disponer de una lista con los números de teléfono y las direcciones de correo electrónico en un lugar visible y asegurarte de que los mantienes actualizados.

  1. Dieta y alimentación

    Ten en mente una estrategia que te asegure el acceso a comida nutritiva (ya sea a través de un supermercado,  como de algún restaurante cercano o de algún vecino, amigos o familia…). Considera la frecuencia con la que cocinas, sales a comer fuera o pides comida a domicilio y como podría afectar a tu acceso a comidas sanas el hecho de no poder salir de casa por un cierto período de tiempo. Entérate de los programas disponibles que podrían ayudarte, tales como empresas que sirven comidas caseras a domicilio  e incluye en tu lista de contactos (punto 4) quien podría ayudarte en este sentido.

  1. Salud global

    Estar sano no es sólo seguir unas directrices médicas. También incluye salud emocional y actividades sociales que afectan tu capacidad de hacer las cosas con las que más disfrutas. Así pues, aunque es esencial mantener chequeos regulares con el médico y seguir sus indicaciones, piensa también en las actividades sociales y físicas que te gustaría continuar realizando a través del tiempo.




  1. Persona clave

    Es importante identificar a una persona en la que confíes para que tome decisiones médicas en tu nombre en el caso de que llegue el momento en el que tú no puedas hacerlo, esto implica un PODER NOTARIAL SOBRE CUIDADOS MÉDICOS ESPECIALES. Habla con la persona clave a la que designes para este rol y, en el caso de que esté cómoda con la responsabilidad, comunícale tus deseos sobre el cuidado de tu salud y haz saber a otras personas el nombre de la persona clave elegida.

  1. Determina los cuidados que quieres para ti mismo.

    La mayoría de las personas hemos pensado en algún momento el tratamiento al que preferiríamos someternos en caso de emergencia. Considera escribir voluntades anticipadas para dejar constancia de tus deseos en lo que respecta a tu salud si no fueras capaz de comunicar tus decisiones. Esta es tu oportunidad de decidir el grado de intervención médica que es importante para ti y que puede ayudar a los profesionales médicos a honrar tus decisiones. Asegúrate de que el documento esté reconocido como legal y compártelo con la persona clave (punto 8).

  1. Infórmate sobre las ayudas en tu comunidad.

    Muchas comunidades disponen de servicios de ayuda diaria, personal o de salud,  a personas con enfermedades crónicas o incapacidad, pero el cuidado permanente y la atención de personal especializada tiene un coste elevado y no suele estar cubierto por la Seguridad Social. Intenta hacerte con información de los servicios disponibles en tu zona y valora si la contratación de una póliza de seguro es aceptable considerando tu economía y el costo de los cuidados.



  1. Consideraciones financieras

    Piensa cuanto podría costarte mantener tu actual nivel de vida si necesitases costosos servicios y ayuda a largo plazo. Es importante tener claros tus recursos e ingresos, tus deudas, hábitos de consumo, liquidez y planes para cubrir los gastos de la asistencia médica y personal. Considera también como te gustaría distribuir tus recursos (ayuda a tus hijos o nietos, caridad si te lo puedes permitir, etc.) y comparte tus intenciones con las personas que estén más próximas a ti, de forma que puedan ayudarte a planificar el mejor modo de conseguir tus objetivos.

Todo esto puede servirte de guía en el proceso de prepararte tanto para eventuales dificultades, como para  necesidades que van aumentando a medida que cumples años. Un Plan de Crisis también puede evitarnos decisiones precipitadas y nos asegura la independencia y el mantenimiento de nuestra dignidad.


¿Piensas que no son necesarios los cambios o, por el contrario, echas de menos mayor comunicación y más facilidad de acceso a documentos legales que te permitan dejar constancia de tus voluntades para que sean respetadas en el caso de llegar los momentos de crisis?

¿Crees que sería una buena idea que hubiera organizaciones que se dedicaran a gestionar y hacer cumplir tus voluntades de manera global y no sólo en el terreno económico?

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