Reinventarse en la segunda mitad de la vida no es una moda, es una revolución.

Los senior de hoy están mostrando el camino a las siguientes generaciones.

Reinventarse es darse otra oportunidad y es el camino que elegimos muchos senior cuando en la Segunda Mitad de nuestra vida decidimos “echar el resto” con la intención de llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos y acercarnos un poquito más a lo que pensamos podría convertirnos en personas felices y satisfechas.

Nosotros, pertenecientes a la dura generación del Baby Boom, nos hemos enfrentado a muchos convencionalismos y nos hemos arriesgado a “pensar en grande” a lo largo de nuestra vida.  Ahora, en lugar de hundirnos en lo que se conoce como la crisis de la mediana edad, estamos canalizando nuestros anhelos, insatisfacciones y profundas inquietudes en una poderosa llamada a la acción. Y esto se conoce como reinventarse.

Cuando una persona en la mitad de su vida trata de reinventarse porque ambiciona  un nuevo futuro laboral  o personal,  entra a formar parte de un movimiento de masas que rehúsa quedarse quieto y está muy lejos de aceptar la inmovilidad.

Es habitual sufrir importantes cambios emocionales, subidas y bajadas sin precedentes mientras tratamos de reinventarnos y aprendemos a vernos de una nueva manera. Una vez pasado el momento, suele crecer nuestra admiración por nosotros mismos  y por las personas que también han pasado por el proceso de reinventarse, y nos han allanado el camino de alguna manera.

Cada vez que tratamos de entender y conocer mejor los motivos y fortalezas de las personas que logran reinventarse con éxito en la segunda mitad de su vida,  parece que ingenuidad y coraje están presentes en casi todos los casos. Con su actitud, no sólo están cambiando sus propias vidas sino el concepto de la edad y de los senior.

Reinventarse es un proceso en el que nos pueden ayudar 10 importantes reflexiones:

1. El tamaño no importa.

El proceso de reinventarse es más grande de lo que puede parecer. Esto ocurre porque lo que realmente nos afecta no es lo trascendentales que le parecen nuestros cambios al  resto del mundo, sino como los vivimos nosotros. Lo que muchas de las personas que nos rodean perciben como un pequeño movimiento, nosotros lo percibimos como un gran terremoto. Sólo cuando empezamos a hablar con quienes están sufriendo o han sufrido importantes cambios de vida, nos damos cuenta de que nuestros miedos  y preocupaciones son iguales para todos, y que son totalmente legítimos porque son reales para nosotros mismos.

La consecuencia de que a nuestro entorno le parezca pequeño este momento de transformación, que a nivel personal  se siente como un gran fenómeno, es que con frecuencia no obtenemos la afirmación que necesitamos y confiábamos obtener de los demás. Te felicitarán después de hacer un ingenioso e inteligente cambio personal o profesional , pero eso será todo. Reinventarse es un trabajo personal.


Cuando trates de reinventarte, sean cuales sean las dimensiones del cambio, considera que estás representando tu sueño, te estás convirtiendo en tu propio ejemplo y no necesitas el aplauso del mundo. Céntrate en eso cuando te paralice el miedo y sencillamente se irá.


 2. Aprende el poder que tiene “dejar ir”.

Reinventarse siempre va unido a “dejar ir” y una excelente metáfora que nos ayuda a entender el enorme poder de “dejar ir“ es la escalada. Escalar requiere un movimiento dinámico en el que el modo de salvarte es soltar (y rendirte) el punto de apoyo que tienes bajo los pies para alcanzar el siguiente con las manos. Los principiantes pierden la seguridad antes de saber si serán capaces de alcanzar la siguiente presa pero una vez que logran moverse, no dudan. Se fían de sí mismos.

El movimiento dinámico es precisamente lo que hace que muchos de nosotros evitemos los cambios en nuestra vida. Ponemos la atención en la presa que está bajo nuestros pies en lugar de concentrarnos en la que está esperándonos un poco más arriba. Nos concentramos en las cosas que tenemos que dejar en lugar de imaginar las satisfacciones y placeres por llegar. Y ocurren cosas increíbles cuando nos abrimos a un futuro desconocido, a la enorme magia de reinventarse.

De acuerdo, podrías pensar que el problema es que en la vida no hay una cuerda de seguridad como la que protege a los escaladores. La realidad es que la línea de seguridad suele estar ahí pero no la vemos y que su fuerza proviene de la suma de muchos filamentos. Tenemos ventajas reales (tales como los ahorros que hemos acumulado, los diplomas y credenciales que hemos obtenido, el network de colegas influyentes que hemos amasado a través de los años, etc.) así como reservas intelectuales y emocionales (como el juicio y razonamiento que hemos desarrollado o el equilibrio y madurez emocional que hemos alcanzado) que nos permiten reinventarnos y hemos de confiar en ellas.


Cuando las cosas se pongan feas, imagina la facilidad con la que los chimpancés se mueven a través de los árboles. Mientras mueven un brazo, sueltan el otro. Saben que serán capaces de agarrar la rama.  Y en el fondo de tu corazón, sabes que tu también puedes.


 3. Admite el miedo, invierte en tí mismo y prepárate: ¡Quítate la máscara!

Con 2 años montamos un escándalo en el supermercado. Con 13 damos un portazo y nos encerramos en nuestra habitación. Con 40, la gran mayoría hemos aprendido a sufrir discretamente. Estamos tan acostumbrados a suavizar los estallidos de la gente que nos rodea que nos convertimos en expertos de la negación cuando llega el momento de afrontar nuestras propias incertidumbres, miedos y dudas. Nuestra cultura llama a esto madurez pero en realidad es hipocresía. Una vez que descubres el juego y admites los miedos y frustraciones que son endémicos e inherentes a la vida, te darás cuenta de algo milagroso: No estás solo. Otras personas que se han reinventado te confiarán las dificultades a las que se enfrentaron.  Entonces es cuando compartes agonías y remedios y reinventarse empieza a ser divertido.

Sigue adelante: Admite tus miedos secretos, esos que estallan en tus horas bajas. Te asegurarás un día más brillante.


 4. Invierte en lo que cuenta.



A veces leemos estadísticas sobre herencias, dinero que muchas de las personas de nuestro alrededor reciben en la segunda mitad de la vida. Algunos invierten este dinero en sí mismos, usándolo como semilla para comenzar un negocio o en formación que les reporte un título. Una mujer aprendió a bucear y a desarrollar mapas de cuevas bajo el agua, en la actualidad tiene su propio negocio.

No temas en invertir en tu felicidad. Es una obligación hacer que nuestros antecesores se sientan orgullosos así que invierte en las cosas que cuentan para ti. Te has ganado el derecho y tienes la obligación de ser feliz y reinventarse consiste esencialmente en eso, en acercarse otro pasito en esa dirección.


 5. No te preocupes de lo que la gente piense.

Es una afirmación común que en la mitad de la vida estamos suficientemente seguros de nosotros mismos, convencidos de nuestros juicios y tan cómodos en nuestra propia piel que ya no nos preocupa lo que piensen los demás. Puede, pero seguimos haciendo dieta con la intención de mantenernos en el estándar de delgadez de algunas estrellas de Hollywood, o tratando de aparentar los años que no tenemos o sintiéndonos muy mal si pensamos que no vamos perfectamente vestidos (para muchas personas como si fueran a asistir a una conferencia), etc.

Esta preocupación suele afectar no sólo nuestro aspecto externo, también interviene en nuestra actitud interna. Es bueno reflexionar sobre las maneras en las que, sin ser conscientes,  nos encontramos actuando bajo la dirección de los demás, es decir, dirigidos en nuestros pensamientos y acciones por normas externas en lugar de por nuestra propia escala de valores.  Lo que en ocasiones impide cambiar, reinventarse y actuar en consecuencia con nosotros mismos en la preocupación por la reacción de los demás, la opinión de nuestra familia o el miedo a perder amigos. La realidad es que cuando decidimos reinventarnos y ser verdaderamente nosotros mismos, solemos encontrar amigos más profundos y ganamos una seguridad sin límites.

Existen personas cuyos cambios son realmente valientes (como aquellos que deciden cambiar de sexo en la segunda mitad de su vida) así que con toda seguridad se puede encontrar la fortaleza interior que nos permita sacudirnos las críticas.  Y si en algún momento nos visitan los ”demonios”,  recuérdate una pregunta esencial: ¿De la vida de quién estamos hablando?


 6. ¡Practica, practica y practica!

No solemos pensar en que los pasitos cortos nos preparan para el gran paso. Nos imaginamos que la reinvención es salto enorme, que estamos al filo de un inmenso abismo y hay que decidir si saltar o no. La realidad es que el cambio puede producirse de una manera calmada. Haz algo que te parezca un poco difícil, algo que te asuste, y entonces estarás mejor equipado para intentar otra cosa que te resulte intimidante.


Hay maneras de partir una reinvención en trozos que puedas “digerir” mejor. Si lo que quieres es volver a estudiar, empieza con algún curso. Si quieres empezar un negocio, intenta pedir una excedencia o trata de empezar fuera de tu horario laboral en lugar de dejar tu trabajo. Si quieres escalar el Everest, empieza por escalar rocas.


 7. ¡Confía en la incertidumbre y apasiónate! Dios está en los detalles.

La mayoría de las grandes aventuras llegan con la incertidumbre.  ¿Sabía Cristóbal Colón que iba a descubrir América? Lo que distingue una aventura es no conocer el resultado, confiando en el fluir de los hechos.

Muchos de nosotros somos planificadores obsesivos, pero la sabiduría de no controlar de forma excesiva un cambio de vida nos abre puertas. Para reinventarse lo esencial es tener clara la meta y no tener claro el camino exacto nos da acceso a todas las posibilidades, manteniéndonos a flote gracias a la firme creencia de que tenemos lo que se necesita para llegar y alcanzar nuestro objetivo.


Muchas historias del cine o la vida real demuestra que las personas que menos éxito han tenido al reinventarse han sido aquellos que planificaron cada pasa hasta en el último detalle y por ello se cerraron a nuevos métodos y nuevas ideas.

Planificar es importante. Necesitamos el lienzo correcto para hacer el dibujo de nuestra nueva vida. Si el lienzo mide 50 cm. jamás podremos pintar un cuadro de 1m. Pero no necesitamos preocuparnos por el hecho de no saber cúal será el dibujo o color que aparecerá en cada centímetro del lienzo antes de coger el pincel. Somos inteligentes así que confiemos en nosotros mismos, las respuestas irán llegando y sabremos cómo hacerlo con cada paso que demos.


 8. Reinventarse deja una huella profunda y rápida.

Encuentra una pasión y síguela. Se llama hobby. Tanto si es la cría de conejos como si te gusta fabricar par, redecorar muebles o hacer senderismo cada fin de semana, nos redefinimos en nuestros propios ojos. Ya no eres esa persona con un matrimonio regular o un trabajo aburrido, tienes una misión. Y no tiene que vencer ni a tu matrimonio ni a tu carrera, no hay ninguna guerra. Puedes aprender a montar en moto a los 47 o empezar a reparar muebles y ser capaz de vivir de ello a los 53. Reinventarse es escuchar a nuestro interior y dejar que que nos dirija.


Incluso cuando nos da la impresión de que un gran cambio no parece estar escrito en nuestro destino,  debemos saber que, aún así, podemos brillar y ponerle alegría al asunto. Un hobby bien elegido tiene un retorno emocional potencialmente enorme.


 9. Los single no son los únicos héroes.

Siempre que escuchamos la historia de un single que realiza un enorme cambio –cambia de ciudad, comienza un nuevo negocio, etc- es como si esperásemos oir el aplauso de todas las personas que le rodean.

Ser single supone una dificultad añadida ya que andas en la cuerda floja sin la protección que supone una pareja a través de cosas como el apoyo emocional o los ingresos adicionales.

Es duro reinventarse cuando estás solo pero es también extremadamente difícil hacerlo cuando estás casado  y vas contra corriente. En ocasiones, poner en marcha un cambio importante (con implicaciones como cambiar tu lugar de residencia) obliga a las parejas a llegar a acuerdos y a forjar un nuevo tipo de relación y vida en común – y por separado.


 10. Reinventarse no es una moda, es una revolución.

La realidad pone de manifiesto que reinventarse y fabricarse una nueva vida no es en absoluto infrecuente. Hay miles de personas que pasan por ese proceso y hay cientos de historias vividas en primera o en segunda persona.

Reinventarse es un movimiento generacional que se hace eco de la gran revolución social (explosión y cambios demográficos producidos por el baby boom) del siglo XX.  La realidad es que estamos mostrando el camino a las nuevas generaciones, negándonos a rendirnos a vivir una segunda mitad de la vida mansa, tranquila y sometidamente.

Y muy importante, no existe un gen con el que venimos al mundo y nos permite reinventarnos.  Todo el mundo tiene oportunidades para reinventarse. Todo el mundo puede hacerlo y no hace falta ser especial. Sólo intenta entender un poco más a qué te enfrentas y leer las lecciones , de la uno a la 10.


¿La palabra reinventarse te transmite un único cambio en la vida o  piensas que, por el contrario, es un proceso permanente?

Envíanos tu historia si crees que puede ayudar e inspirar a los demás en este proceso.

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